Entrenamiento de fuerza constituye un modo de entrenamiento seguro desde el punto de vista hemodinámico para cardiópatas debidamente seleccionados, incluso utilizando cargas de trabajo relativamente altas. Esta forma de entrenamiento mejora la fuerza y la resistencia muscular y puede influir positivamente en la composición corporal, perfil lipídico, mejorar la resistencia cardiovascular, así como otros factores de riesgo cardiovascular (Verrill, 1996). Las modalidades de entrenamiento de fuerza utilizados actualmente en los programas de entrenamiento de fuerza incluyen en el trabajo con peso libre, poleas, isocinéticos y elementos elásticos. El trabajo en circuito es recomendado en cardiópatas debido a su efecto añadido de mejorar la resistencia cardiovascular. Los circuitos constituyen una forma de ejercicio bien tolerada por los pacientes con insuficiencia cardíaca, con una demanda de oxígeno y hemodinámica muy similar a la del ejercicio aeróbico (Green,2001). El trabajo isodinámico e isométrico no mantenido, que estuvo contraindicado durante muchos años, está recomendado actualmente, ya que muchas de las actividades de la vida diaria, tanto de ocio como ocupacionales, implican acciones de levantar o empujar objetos en los que se producen contracciones de tipo isométrico (Franklin, 1991; Hanson, 1938).

 

  1. Fernández Vaquero, L. Serratosa Fernández (2006), Fisiopatología del ejercicio en las enfermedades cardiovasculares, Fisiología del ejercicio (p. 861). PANAMERICANA (E.d.)

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