La capacidad de rendimiento durante el ejercicio dinámico de moderada intensidad depende fundamentalmente de la disponibilidad de sustratos energéticos. Las principales fuentes energéticas en este tipo de esfuerzo son la glucosa plasmática, el glucógeno muscular y los ácidos grasos. El consumo de glucosa plasmática durante el ejercicio prolongado de moderada intensidad es proporcional a la duración y a la intensidad del esfuerzo. El hígado es el principal órgano encargado del mantenimiento de la glucemia en sangre a través de la glucogenólisis y de la gluconeogénesis. A medida que se agotan las reservas hepáticas de glucógeno, la gluconeogénesis contribuye en mayor medida al mantenimiento de la glucemia.

Los sustratos gluconeogénicos hepáticos más importantes son los aminoácidos (alanina, glutamina y aminoácidos de cadena ramificada) y el glicerol. Los aminoácidos necesarios para la gluconeogénesis hepática son obtenidos a partir de la degradación de las proteínas hepáticas, musculares e intestinales.

Como consecuencia de la gluconeogénesis a partir de aminoácidos se produce amoniaco. La acumulación de amoníaco se ha relacionado con la fatiga (Fitts, 1994). Por otro lado, en esfuerzos de varias horas de duración, la producción hepática de glucosa puede resultar insuficiente para mantener la glucemia. La aparición de hipoglucemia durante el esfuerzo prolongado también se ha relacionado con la fatiga (Ahlborg y cols., 1974).

 

López Calbet, J. A. y Dorado García, C. (2006). Fatiga, dolor muscular tardío y sobreentrenamiento, Fisiología del ejercicio (p. 759). Panamericana (Ed.)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.