El momento del comienzo del entrenamiento de fuerza en un deportista de alto rendimiento podría venir determinado en primer lugar por las necesidades o demandas de fuerza del deporte o especialidad deportiva. No obstante, consideramos que el inicio de una mejora de la fuerza a través de un entrenamiento especialmente dirigido a este objetivo desde los primeros momentos sería siempre positivo cualquiera que fuesen las necesidades de fuerza en el futuro. Lo importante, y el “riesgo”, no está en el momento de iniciar el entrenamiento de fuerza, sino en la forma de realizar dicho entrenamiento. Por ejemplo, en el caso de los niños, es mucho menos estresante para el sistema articular y muscular iniciar el entrenamiento de fuerza por medio de sentadillas con cargas adecuadas que hacer multitud de saltos sin cargas adicionales. La segunda referencia para iniciar el entrenamiento de fuerza es el momento en el que se producen las fases sensibles para el desarrollo de fuerza. El entrenamiento correcto de la fuerza desde edades más tempranas no presenta ninguna contraindicación en el desarrollo físico y técnico del deportista y si está recomendado como forma de evitar lesiones y mejorar el rendimiento.

 

González Badillo, J. J. y Ribas Serna, J. (2018), Consideraciones metodológicas acerca de la programación del entrenamiento, Programación del entrenamiento de fuerza (p. 189). INDE (E.d.)

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