Contracturas

Las interpretamos, ni más ni menos, como situaciones centrales con efectos tangibles a escala periférica. Si bien pueden desencadenarse a partir de un traumatismo, de un estiramiento violento o de un proceso agudo de fatiga, el origen de una contractura se encuentra en los estratos más elevados del sistema nervioso. Tras ella se encuentra un sistema de conexiones neurales cuya actividad no cesa y mantiene a un grupo más o menos grande de fibras musculares en actividad continua. Tampoco es de extrañar que en dicho ensamblaje sináptico de alta complejidad el entramado propio de las actividades neuroemocionales intervenga en gran medida, agravando el cuadro. En estas situaciones, la prioridad es la relajación neuromuscular. Los estiramientos se subordinan completamente a este objetivo. Por consiguiente, recomendamos intervenir solamente a nivel de elongación suave y moderada. Flexibilizar no resulta recomendable bajo ningún aspecto, pues la aplicación de estiramientos de alta intensidad podría agravar el cuadro a partir de la sobreexcitación del reflejo miotático de tracción y del reflejo flexor. La persistencia en el intento efectivamente puede conllevar la aparición de otro tipo de lesión en el sector. Las técnicas de FNP secundadas por estiramientos submáximos son excelentes para estos casos, pero no aquellas que suponen la precontracción isométrica o excéntrica del músculo ya contracturado para facilitar su estiramiento inmediatamente posterior. Al menos, no fueron éstas las técnicas que, en nuestra experiencia particular, resultaron beneficiosas. Por el contrario, aquellos procedimientos de FNP a partir de los cuales la activación de reflejos inhibitorios se desencadena sin la previa contracción del músculo ya contracturado han demostrado ser altamente eficaces para aliviar esta dolencia. A continuación, se exponen algunos ejemplos de los mismos:

  • ​Manipulación tendinosa del agonista (12 segundos).
  • ​Manipulación tendinosa del agonista (12 segundos) más contracción isométrica del antagonista (4 segundos).
  • ​Masaje transversal del agonista (12 segundos) más contracción isométrica del antagonista (4 segundos).
  • ​Contracción isométrica del agonista contralateral (6 segundos).
  • ​Contracción isométrica del agonista contralateral (12 segundos) más contracción isométrica del antagonista homolateral (4 segundos).
  • ​Masaje tendinoso del agonista (12 segundos) seguido de la contracción isométrica del agonista contralateral y del antagonista homolateral (4 segundos).

 

Di Santo, M. (2012). Amplitud de movimiento (pp. 786-787), Barcelona, Ed. Paidotribo.

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