Hasta ahora se ha comentado que existen dos fuentes de fuerzas en permanente relación: las fuerzas internas producidas por los músculos esqueléticos y las fuerzas externas producidas por la resistencia de los cuerpos a modificar su inercia. Como resultado de esta interacción entre fuerzas internas y externas, surge un tercer concepto y valor de fuerza, que es la fuerza aplicada. La fuerza aplicada es el resultado de la acción muscular sobre las resistencias externas, que pueden ser el propio peso corporal o cualquier otra resistencia o artefacto ajeno al sujeto. Lo que interesa es saber en qué medida la fuerza interna generada por los músculos se traduce en fuerza aplicada sobre las resistencias externas. La fuerza aplicada se mide a través de los cambios de aceleración de las resistencias externas y por la deformación que se produce en los dinamómetros, tanto por efecto de la tensión como de la compresión que se ejerce sobre ellos. Si no se dispone de instrumentos de medida, se estima la fuerza aplicada tomando como referencia el peso que se puede levantar o lanzar en unas condiciones determinadas o la distancia que se puede desplazar el centro de gravedad del propio cuerpo. (González-Badillo, 2000ª; González-Badillo y Ribas, 2002).

 

J.J. González-Badillo y M. Izquierdo Redín (2000), Fuerza muscular: concepto y tipos de acciones musculares, Fisiología del ejercicio (p. 99). PANAMERICANA (E.d.)

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