La respuesta aguda a las maniobras de estiramiento se atribuye a factores neurofisiológicos relacionados con la resistencia muscular secundaria a la actividad refleja. El estiramiento sostenido, al inhibir la actividad refleja, reduce la resistencia muscular y esto permite aumentar el rango de movimiento de la articulación correspondiente. Efectivamente, el estiramiento aumenta el rango de los movimientos angulares de las articulaciones, lo que se conoce como “tolerancia al estiramiento”, pero no parece cambiar las propiedades mecánicas del músculo.

Conviene resaltar aquí que los mayores efectos de las técnicas de estiramientos sobre el rango de movimientos articulares se obtienen con aquellas técnicas denominadas “facilitación muscular propioceptiva” o PNF, consistentes en estiramientos pasivos acompañados de ciclos de contracción-relajación del propio músculo estriado o del antagonista, mientras que los estiramientos estáticos o balísticos no parecen producir tanta mejora en el ángulo de movimiento articular. Curiosamente, cuando las técnicas de PNF se aplican hasta un punto en el que empieza a aparecer dolor, es cuando se obtienen mejores efectos en el rango de movimientos articulares.

 

González Badillo, J. J. y Ribas Serna, J. (2018), Generación de fuerza en la sarcómera, Programación del entrenamiento de fuerza (pp. 56 y 57). INDE (E.d.)

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