La temporada 2019 se vislumbra como el desenlace evidente a la expulsión de la NPC como la organización reconocida en EEUU y a la desvinculación completa de IFBB con el Bodybuilding profesional que representaba la Pro League.

Amparados tras el oropel y el prestigio del Mr. Olympia -construido merced a su sólida vinculación a la IFBB, desde 1965-; a los seguidores de la “aventura americana” les llegan preocupantes señales de la inviabilidad del proyecto y del agotamiento de su mensaje, en la medida en la que han disminuido alarmantemente los recursos económicos y son las bases de atletas y promotores los que han aguantado el enriquecimiento de unos pocos. Todo ello, sin mencionar el completo aislamiento por parte de las instituciones deportivas internacionales.

 

En tan solo un año -2018-, muchos atletas se han percatado de la situación: la “aventura americana” tan solo perseguía aumentar el volumen de su negocio, escapando del control de la IFBB, cuyas reglas sobre control anti-dopaje y sobre la organización de los eventos deportivos de manera coordinada con sus otras 198 Federaciones Nacionales, eran un rígido corsé que impedía aumentar sus ingresos.  Disfrazado de movimiento liberador, en el que no había más norma que “pagar para competir” donde se desease; a los atletas se les anunciaba que podrían recorrer el camino de sus ídolos y competir con ellos, incluso en Las Vegas. El célebre “you win, and you are in” con el que participar en el Mr. Olympia se veía tan cercano que fue una tentación eficaz, hasta que acabó chocando con la realidad y con el incierto futuro del evento.

 

Ya en 2017, el Mr. Olympia fue un negocio ruinoso que perdió miles de dólares y que provocó que en 2018 los premios se redujeran drásticamente, además del despido de su principal ejecutivo, Robin Chang; quien ahora intenta seguir vinculado al negocio, a través de la NPC. Mientras, ni rastro de nuevos talentos sobre el escenario de Las Vegas. Para 2019, la organización del evento es una incógnita con sus nuevos propietarios -American Media Inc- intentando encontrar nuevas fuentes de financiación para cubrir la importante deuda que amenaza con la desaparición de la compañía. Para empeorar las cosas, el número de eventos Olympia Amateur previstos para 2019 es aún menor que los que se celebraron en 2018. ¿El motivo?: las pérdidas económicas para los promotores, ocasionadas por los altos costes de organización y por la insuficiente cantidad de atletas dispuestos a tomar parte en ellos. De los pocos eventos previstos para 2019, varios están organizados por nuevos promotores ya que son aún menos los que repiten, ante la evidencia de que solo los propietarios de la franquicia, son los que tienen el ingreso garantizado.

 

Mientras tanto, la Pro League tiene que ver como su calendario de eventos profesionales más allá de EEUU, es anecdótico. No hay eventos suficientes para ilusionar a los atletas que ganen la licencia profesional, pero no tengan presupuesto para acudir allí a competir. Bajo esa situación, los atletas amateur aún tienen menos incentivos para participar en unos eventos que no tienen ningún reconocimiento institucional y donde la victoria y la licencia profesional, no son más que un pasaporte para el ostracismo. En estos 16 meses transcurridos desde su expulsión de la IFBB, el prestigio internacional de la NPC-Pro League ha desaparecido. Sin ningún tipo de reconocimiento deportivo, tan solo una organización internacional la menciona: la Agencia Mundial Anti-dopaje (WADA), para considerarla una entidad proscrita. Un mensaje que no es baladí por que ello ha provocado que algunos de sus eventos hayan sido cancelados por las autoridades de los países donde estaban inicialmente anunciados y, por supuesto, que no se haya podido crear ninguna federación reconocida por las autoridades deportivas de algún país. Más allá del trabajo y de los recursos de algunos organizadores privados, la realidad es que no hay ninguna estructura consolidada de la NPC fuera de EEUU.

 

Mientras, en todo este tiempo; la IFBB ha sido capaz de crear y consolidar un calendario de eventos profesionales para sus atletas que ha dado soporte, tanto a los nuevos ganadores del carnet, como a los que abandonaron la Pro League en busca de menos costes y de la ausencia de criterios económicos, en las clasificaciones. Junto al crecimiento de la División Elite Pro, el World Ranking ha sido una iniciativa que ha ilusionado a atletas amateur de los cinco continentes, repartiendo 300.000 $, entre los 10 mejores atletas de cada modalidad. ¡Ya no hacía falta renunciar al status de amateur y sus ventajas para ganar dinero!

 

En paralelo, la IFBB ha visto como su calendario amateur de 2018 era el más grande de sus 72 años de historia y el de 2019 apunta a superarlo. No se trata de los “eventos regionales” que anuncia la NPC en el desesperado intento de rellenar su menor calendario -la IFBB organiza más de 4.000 eventos regionales cada año-; si no de eventos internacionales organizados desde la coordinación con las federaciones nacionales y, en algunos casos, incluidos en Juegos Deportivos del Programa Olímpico. Este año, los atletas IFBB volverán a competir por medallas olímpicas para sus países, más atractivas que el ficticio “pasaje a Las Vegas”.

 

Más eventos, más países, más atletas… el año 2019 aparece cargado de optimismo para la IFBB y, de manera particular, para España y la FEFF. Hasta cinco eventos internacionales tendrán lugar en nuestro país, junto a un calendario de actividades locales que superará las 80 competiciones deportivas, abiertas a atletas de todos los niveles. Además, y como la guinda a la eficaz gestión del Presidente Santonja, la IFBB camina con paso firme hacia su completo reconocimiento por el Olimpismo, aglutinando en su organización y bajo sus siglas lo que realmente son el Bodybuilding y Fitness, como deportes.

 

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